Tertulia literaria en Biblionautas

tertuliaTodos los viernes a las 7:00 PM, a partir del 14 de febrero, acompáñanos en nuestra tertulia Biblionautas y platiquemos sobre libros.

Calendario de textos a comentar:

14 de febrero – El último lector, David Toscana
21 de febrero – Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino
28 de febrero – El océano al final del camino, Neil Gaiman
7 de marzo – La tumba, José Agustín
14 de marzo – El príncipe feliz y otros cuentos, Oscar Wilde
21 de marzo – Canción de tumba, Julián Herbert
28 de marzo - Orgullo y prejuicio, Jane Austen
4 de abril – El orgasmógrafo, Enrique Serna
11 de abril – Kitchen, Banana Yoshimoto

Dirección: M.M. de Llano #1139, Col. Centro. Entre Diego de Montemayor y Luis de Carvajal y de la Cueva, a unos metros de la plaza de La Luz.

Talleres infantiles de apreciación literaria: Invitación al viaje / Intrépidos navegantes

infantilesTalleres infantiles de apreciación literaria

Grupo A: Invitación al viaje (para niños de 6 a 8 años)

Grupo B: Intrépidos navegantes (para niños de 9 a 11 años)

Duración: 8 sesiones. Sábados de 10 a 12 hrs, del 15 de febrero al 5 de abril.

Costo: Antes del 9 de febrero, $600 pesos. A partir del 10, $800.

Inscripciones e informes: contacto@biblionautas.mx, 4040-7934 y 044811-255-2820.

Sobre Invitación al viaje (6 a 8 años): A partir de una selección donde se priorizan temas o autores, los participantes hacen un recorrido por las obras literarias representativas y realizan actividades lúdicas y artísticas para vincular la experiencia literaria con sus emociones y sus ideas. De una forma sistematizada y paulatina, se van generando en el lector competencias lecto-literarias que le permitirán, poco a poco, hacer inferencias, reflexiones y toma de decisiones.

Objetivo: el desarrollo del placer de la lectura y la experimentación estética a través de la lectura literaria.

Sobre Intrépidos navegantes (9 a 11 años): Igual que en los talleres para los más pequeños, en éste se persigue el desarrollo de competencias lecto-literarias en niños de 9 a 11 años a través de la participación en juego-estrategias que les permitan vincular la experiencia de lectura con sus marcos personales de conocimientos y vivencias; en este taller también se impulsa el desarrollo del pensamiento crítico-creativo, a través de la técnica de la pregunta para detonar reflexiones que se irán haciendo más profundas paulatinamente.

Objetivo: el desarrollo del pensamiento crítico-estético y la creatividad literaria, a través del juego y la reflexión grupal.

Literalia. Introducción a estrategias lúdicas para la didáctica de la literatura.

literaliaLiteralia. Introducción a estrategias lúdicas para la didáctica de la literatura. 

Dirigido a: maestros, padres y promotores en general.

A través de elementos lúdicos y pragmáticos, los participantes reconocerán algunos contenidos, prácticas y estrategias para promover la lectura en niños y jóvenes dentro de ámbitos académicos y extraacadémicos.

Duración: 5 sesiones. Del 1° de febrero de 2014 al 1° de marzo.
Grupo 1: Sábados de 10:00 a 13:00 hrs.
Grupo 2: Sábados de 15:00 a 18:00 hrs.

Costo: Antes del 26 de enero, $550 pesos. A partir del 27, $750.

Inscripciones e informes: contacto@biblionautas.mx, 4040-7934 y 044811-255-2820.

Sobre Literalia:

La enseñanza de la literatura se ha abordado desde un enfoque historicista y teórico que ha provocado en los alumnos (lectores potenciales) un rechazo sistemático por cualquier actividad derivada del ámbito literario, ya sean relacionadas con la lectura, la crítica o la escritura. Dentro de este taller pretendemos despertar una reflexión crítica sobre los objetivos del proceso de acercamiento a la lectura literaria y, a partir de ello, tomar decisiones sobre las formas en que este proceso de enseñanza-aprendizaje pudiera ser más constructivo para todos los participantes, tanto para los alumnos como para los maestros-facilitadores.

Consideramos que es urgente que los maestros de lengua y literatura integren estrategias diversificadas que apunten hacia el desarrollo de competencias lecto-literarias en sus alumnos, a partir de la relación afectiva y lúdica con el texto literario, dentro de la estética de la recepción. Para ello, es menester que el docente sea por sí mismo un lector, y que esté al tanto de la gran oferta que presenta la literatura en la actualidad, para que pueda ser un verdadero facilitador literario en su contexto de aprendizaje. El maestro de lengua y literatura de hoy, más que seguir repitiendo esquemas estructuralistas o historicistas, en búsqueda de la alfabetización e instrucción literaria, debe pugnar por la conversión de sus alumnos en verdaderos lectores, a partir de la comprensión de las obras (activando diversas herramientas cognitivas), así como del placer estético de la lectura y el gusto por acercarse a ella.

Objetivo: Los participantes reconocerán algunos contenidos, prácticas y metas de la enseñanza de la literatura a partir de elementos lúdicos y pragmáticos dentro del enfoque comunicativo y de la estética de la recepción, para aplicarlos en sus procesos de enseñanza-aprendizaje dentro de las aulas.

Contenidos:

  • Hacia un concepto integral de literatura
  • Lectura y lecturas literarias. Diferentes formas de leer
  • Objetivos de la ‘enseñanza’ de la literatura
  • Función de la literatura
  • El proceso de comprensión de los textos literarios. Construcción de puentes para la lectura
  • Juego y literatura, una propuesta para el desarrollo de las competencias lecto-literarias
  • La experiencia vicaria y la interpretación
  • Lectura y escritura
  • La complejidad y la diversidad en la concepción literaria
  • Propuestas para la adquisición de la competencia lecto-literaria

¿Qué es Biblionautas?

BIBLIONAUTAS-sinSi es la primera vez que te acercas a nuestro grupo o siempre te has preguntado quiénes son y qué hacen esos loquitos que se hacen llamar Biblionautas, te compartimos nuestro currículum grupal. Los individuales puedes encontrarlos en esta sección. Asimismo, si estás interesado en alguna de nuestras actividades, puedes contactarnos a nuestro correo contacto@biblionautas.mx o directamente en nuestra página de Facebook. Pronto publicaremos los talleres programados para febrero-abril de 2014.

Biblionautas es un proyecto interdisciplinario que busca promover la reflexión ética y la construcción de la comunidad a través de la lectura literaria.
Nuestro objetivo es implementar una serie de talleres y actividades encaminadas a que la literatura sea una experiencia lúdica y placentera para todos los lectores. Los miembros de este grupo somos profesionales de las letras a nivel superior, formados asimismo como promotores de lectura a través del INBA, IBBY, Tec de Monterrey, CONACULTA, CONARTE y UANL.
Desde el año 2001 hemos implementado talleres y círculos de lectura en espacios públicos y privados de la localidad, como la Biblioteca pública Fray Servando Teresa de Mier, La casa de la Cultura de Nuevo León, la Casa Universitaria del Libro, los colegios Nezaldi, Instituto Mater, Carlos Mérida, Gregor Mendel, Descubridores, así como en el Tecnológico de Monterrey y la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Hemos participado también como ponentes en encuentros y congresos nacionales e internacionales sobre lectura y literatura (II Congreso Internacional de Literatura Infantil y Juvenil, en Buenos Aires, Argentina; IX Encuentro Nacional sobre problemas de la enseñanza del Español en México, Marina Arjona, en Zacatecas, Zacs.; X Encuentro Nacional sobre problemas de la enseñanza del Español en México, Marina Arjona, en México, D.F.; IV Coloquio de Humanidades de la Facultad de Filosofía y Letras, Monterrey, N.L.; I Jornadas de Literatura Infantil y Juvenil de la III Feria Universitaria del libro, entre otros).
Hemos organizados mesas de discusión en torno a la Literatura infantil y juvenil (2012, 2013) y sobre Ciberespacio y Literatura (2011, 2012 y 2013). En 2010 y 2012 gestionamos talleres de creación y conferencias a cargo de Francisco Hinojosa y Toño Malpica, respectivamente. En 2013 contamos con la presencia de Raquel Castro en nuestros eventos (taller de guion, ponente en nuestra mesa de LIJ en el marco de la Feria Internacional del Libro Monterrey 2013 y presentación de su novela Ojos llenos de sombra).
En 2010 obtuvimos el premio México lee, en la categoría Otros espacios educativos.

La experiencia literaria y el desbordamiento del sentido

Por Dalina Flores.

“La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. […]. Juego, trabajo, actividad ascética. El poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal.”
Octavio Paz

vladstudio_books_800x600_signedLa experiencia de leer literatura expone nuestra piel. Leemos y nos transformamos, la lectura tiene el efecto de un agresivo químico que, al entrar en contacto con nuestros sentidos, abre las puertas que los deja a flor de piel. Leer es sentir: despertar a todos los mundos, activar las emociones. Conectarse con el universo. Como demiurgo, a la altura del creador, el lector es un gigante que vibra y crea, posibilita el tránsito de sus emociones a través de la palabra. Y el espíritu de esta luz lo toca para siempre. Subir al irrefrenable tren literario, dejándose llevar por todo tipo de caminos, es una actividad que no permite vuelta atrás y, en este sentido es que trato de hacer un recuento de mi viaje, el que espero no termine nunca.

Antes que nada, quisiera compartir un principio que tengo muy arraigado sobre la lectura literaria: así como genera y activa el pensamiento crítico y estético, también es un vínculo afectivo primordial para el desarrollo integral de los individuos. La actividad lectora, en mi experiencia, siempre ha estado vinculada con los afectos: desde pequeña he tenido un acercamiento muy especial con mi padre porque los libros nos han permitido entrar en la dimensión de sus abrigadoras páginas; a través de ellas hemos sido cómplices, compañeros de aventuras, hasta enemigos entrañables, pero sobre todo, iniciamos un largo diálogo que aún no finaliza. Mi padre me acercó a los libros –o  debo decir que ellos fueron acercados a mí, pues si bien no contábamos con una nutrida biblioteca, recuerdo que cada rincón de mi hogar estaba repleto de libros; sobre todo, los baños. Era imposible entrar en una de estas habitaciones sin encontrar periódicos, revistas médicas y toda clase de libros que de inmediato ganaban la mirada. Así, cada vez que uno tenía “tiempos muertos” en el sanitario, podía aprovecharlos echándose un clavado tanto a la descripción de una enfermedad, como a la vida de Benito Juárez, a una novela de Jack London, o de plano consultar conceptos culturales complejos, transformados, con  las imágenes y el humor de Rius. La recámara de mis padres y la sala también estaban llenas de libros: desde El tesoro de la juventud hasta el Decameron, y todo, absolutamente todo, así, sin censura, al alcance de cualquier infantil y curiosa mano; y, a pesar de que éramos pequeños, siempre tuvimos una devoción muy particular por los libros: andaban regados por todos lados, pero en su total integridad.

Por otra parte, también fueron relevantes, en mi proceso lector, los incentivos que nuestros padres solían darnos para reconocer los méritos escolares: siempre libros. Recuerdo con nitidez aquel sencillo, pero manejable ejemplar de El príncipe feliz y otros cuentos, de Wilde, que clausuró mi curso de primer grado de primaria. Fue tan significativo que aún regresa a mi  mente la escena detallada: los libros que nos entregaron venían envueltos en papel de distintos colores; para mis hermanos azul y verde; para mí, rojo. “Mi libro” era azul celeste, como la ropa que traía puesta ese día. Recuerdo también, como una de mis primeras lecturas en soledad, lo que me hizo sentir la literatura, con El ruiseñor y la rosa, cuento que, como El príncipe feliz, me adentró en las pasiones narrativas y me hizo odiar, con igual intensidad, la petulancia, el egoísmo de los seres humanos, o bien,  el abandono que sufren los poetas…

Desde entonces, los libros han tenido una presencia sistemática en mi vida: aparecen en todos lados. Pero no sólo hace falta la presencia, también es primordial la interacción afectiva, con el libro (objeto) y con las personas. Para mi madre era importante que leyéramos nosotros mismos, pero más que eso, fue para ella una tarea constante acercarnos las historias y las palabras desde la oralidad: todas las noches de mi infancia fueron coronadas por hermosas canciones o por la lectura de cuentos en voz alta. Mi madre, luego de su jornada médica, regresaba a casa para darnos las buenas noches y ponía una silla entre mi recámara y la de mis hermanos y desde allí nos cantaba o leía. Recuerdo aún el dolor y el desamparo que me dejaban las historias de Totó, el leoncito huérfano cuyas aventuras se enmarcan en la búsqueda de una madre muerta, o el abandono de la pobre muñeca fea. Mientras se desarrollaba esta relación con mi madre, de forma paralela, notábamos –‘sin ser notado’, que mi padre, cuando no estaba en el trabajo, siempre estaba leyendo.

De forma casi inadvertida, toda mi adolescencia estuvo llena de libros: El retrato de Dorian GrayLa importancia de llamarse Ernesto (así me empezó a gustar el teatro), Los PardaillánSinué el egipcioEl principitoDe perfilEl principio del placer, lecturas tan fervientes que me hicieron escuchar, repetidas veces, lo que ahora le digo a mi hija, y que nunca creí que fuera capaz de decir: ¡ya deja de leer y ven a comer porque se enfría tu sopa!

Puedo asegurar que fui creciendo con mis lecturas: los libros me llevaron de la mano entre los arrebatos de mis primeros amores, la soledad de la incomprensión adolescente, el descubrimiento de la vida, del dolor. De Milán Kundera a Saramago puedo identificar con precisión mis estadios lectores, emocionales y físicos. José Agustín y los escritores de la onda acompañaron mis primeras pasiones juveniles; después vino Kafka y la decepción de la vida, el hastío, lo absurdo del existir que también me abrió la puerta de Camus, Brecht, Ionesco… La poesía dejó de ser declamación y se convirtió en cielo, en aliento que acariciaba mi espíritu más allá de cualquier materialidad, y así me poblé de Neruda, Sabines, Sor Juana, Agustini, Pizarnik hasta que García Lorca me mostró que la luna, realmente, es de plata. Y luego, los cuentos de Cortázar: con ellos descubrí que la literatura es un juego constante que te lleva a la ludopatía. Una vez que se cae en sus seductores brazos, el universo del lector se dimensiona a tal punto que, sin ella, es imposible respirar.

Después de eso ya no hubo vuelta atrás. Esta necesidad se convirtió en ambición profesional y me dediqué a las Letras, de tal manera que ahora, desde esta pasión, siento que si tenemos una riqueza inagotable que acabamos de descubrir es nuestra obligación compartir con los demás las llaves para tener acceso a ella. Tal como si hubiésemos encontrado la fuente de la eterna juventud, (que de nada nos serviría mantener en secreto pues al no compartirla, los que amamos nos irían abandonando con la muerte), así necesitamos ser felices en un mundo rebosante de lectores con quienes compartir estas pasiones.

El inagotable universo de los libros siempre me ha mostrado rutas por donde he creído que no existen alternativas. Actualmente, mis lecturas, más allá de las sorpresas que me deparan sus historias o emociones, se han nutrido del ámbito juvenil desde donde puedo construir puentes para seguir estrechando lazos afectivos con los otros, que, a fin de cuentas, creo, es el fin último de la vida: lo más estimulante que tengo ahora en mi vida es la posibilidad de establecer otros diálogos sin fin con mi hija y mis amigos, a propósito de divertidas y complejas estrategias narrativas de autores como Rowling, Tolkien, Collins, Javier y Antonio Malpica, Villoro, Serna, sin dejar de incluir aquellos imprescindibles como Cervantes, Foulkner, Grass y Pavic. De esta manera, el sentido literario que viaja en el papel (o en cualquier tipo de soporte físico) se desborda hasta tocar nuestra identidad y nuestras pasiones y nos conduce a la certidumbre de que no estamos solos en el mundo.

Imagen.

Dientes de león para perseguir los sueños

diente-de-leonPor Dalina Flores.

De todas las formas del lenguaje literario, la que más me gusta es la de la poesía. Es cierto que la narrativa es divertidísima; que permite atisbar en la vida y en las historias desde múltiples posibilidades. También es verdad que el teatro es la vida misma; el lugar donde se reúnen todas las artes; es más: hacer teatro significa ser dimensionado. No hay una sola de las formas literarias, desde las tradicionales hasta las más actuales, híbridas y generosas, que no sean divertidas y gozosas.

No puedo negar que el inicio de mi vida en la literatura fue a través de grandes narradores: Tolstoi, Wilde, José Agustín. Ni que cuando quise profesionalizarme, lo hice a través del teatro. Entonces viví muchas vidas y experimenté un sinfín de emociones; sin embargo, cada vez que llego a la poesía, me doy cuenta de que los dioses me acarician y me invitan a vivir otros sueños.

El lenguaje de la poesía nos pone en contacto con las emociones. Es precisamente el vehículo que nos permite conectarnos con el universo y con toda su fuerza creativa. La poesía es la música y el color del mundo. Por eso me lleno de emoción cuando encuentro poesía inteligente, altamente sensitiva, donde sus imágenes me llevan a evocar historias, emociones, aventuras, y que, además, me otorgan la posibilidad de cuestionarme el mundo. Y también me llena de satisfacción que estas experiencias estén al alcance de todo el mundo, desde el más pequeño lector hasta el abuelito más sosegado, a través de las encantadoras publicaciones de Ediciones el Naranjo.

Precisamente he leído, hace un par de semanas, Diente de león, un libro de María Baranda, Ilustrado por Isidro R. Esquivel (el mismo que ilustró, también, bellísimamente La guarida de las lechuzas, de mi amigo Toño Ramos), cuya factura es una delicia para todos los sentidos. Quise escribir inmediatamente para que todos mis amigos lo consigan y lo lean, porque, en definitiva, se trata de un libro imprescindible. De esos que todo el mundo debe leer para vivir; sin embargo, la experiencia de lectura fue tan intensa que tuve que dejar pasar algunos días para mitigar mis emociones.

Su lenguaje es amable, nos toca casi como en una caricia, pero también es crudo, y va trazando una historia dolorosa, de abandono y de soledad; no obstante recrea un universo luminoso, desde el que podemos atisbar dentro de nuestras emociones y sentir la belleza del amor y del mundo.

A través de una serie de viñetas aparentemente narrativas, porque sí: cuentan una historia, la autora presenta una secuencia de imágenes que nos lleva a recrear y a vivir con ella, a padecer, la vida de Laina, la ‘protagonista’. Desde lo más profundo de sus emociones experimentamos, a su lado, las sorpresas del abandono y del primer amor, de las pérdidas y de las esperanzas que siempre quedan tras los sueños. La vocecita dulce de la niña nos dice, mientras la acompañamos a vivir amargas y sorprendentes experiencias:

“El silencio se rompe

si avientas al aire

unas palabras

como si fueran piedras.” (25)

Y así, sus palabras nos tocan y nos hieren, como piedras lanzadas con acierto sobre nuestras cabezas, porque son palabras que seducen tanto como desamparan. Palabras que nos van guiando hacia un destino que quisiéramos evitarle no sólo a Laina, sino a todos los niños de once años que pueblan el mundo.

Porque Laina ha cumplido una edad en la que ya ser niña no tiene cabida y va reconociendo en las palabras nuevos sentidos que se desdoblan:

“Yo me puse

junto a la puerta y oí:

‘mañana’.

Mañana es una palabra

que arde en mi garganta.” (27)

En este bello libro, todas las palabras se incendian en el mismo instante en que se pronuncian y llenan de fuego nuestro corazón. Un fuego que nos hace querer arrojarnos al monte donde Laina pasa noches sin otro techo que la agonía del silencio estelar, pero acompañada por su amigo Maki:

“¿Dónde se guardan

los secretos?

Pienso

que en

mi mano

y en la de

mi amigo

cuando

las juntamos.”

No sólo la belleza de las palabras y de las imágenes es lo que nos cautiva, como lectores azorados; también, la apuesta de María Baranda es hacernos pensar y reflexionar sobre la realidad que nos circunda y que, en efecto, tiene mil rostros. El lector de Diente de león no puede ser pasivo; tiene que aportar su propia vida para la generación del sentido. Debe hacer inferencias desde la lucidez de su propio contexto vital, donde se yerguen las mil posibilidades que podemos construir para evocar una ausencia, el dolor de la represión, la exuberancia de las tradiciones.

Y donde, finalmente, encontraremos una revelación ancestral que nos permitirá seguir soñando:

“’¿A dónde va el sol

cuando se acuesta?’.

Le pregunté a mi abuela.

Y ella contestó:

‘a buscar los sueños

que guardan las flores

llamadas

diente de león’”

Y para saber realmente hasta dónde llegan nuestros sueños, podríamos empezar a buscarlos en la lectura de esta entrañable aventura lírica.

Charla de cierre del Club de Lectores

El pasado viernes 6 de diciembre se llevó a cabo la charla de cierre del Club de Lectores. Este grupo, coordinado por Nohemí Zavala en la Casa Universitaria del Libro, tuvo la oportunidad de charlar con nuestra directora, la Dra. Dalina Flores Hilerio. Gracias a todos los que la acompañaron.

clublectores

club

Talleres infantiles en Casa Universitaria del Libro

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Este sábado 14 y domingo 15 de diciembre, Biblionautas estará impartiendo dos talleres en la Posada y libros de la Casa Universitaria del Libro. El horario será de 15.00 a 17.00 hrs, la entrada será libre. ¡Te esperamos!