Lectura en voz alta: Las dos muertes de Lina Posada y la Traición de Lina Posada de Jaime Alfonso Sandoval

fl1Biblionautas te invita a conocer el singular y asombroso universo del Mundo Umbrío. Acompaña al autor a realizar un intenso recorrido por los nidos de Ubus, y deja que Lina Posada te conduzca por los pasillos de Cimeria a través de las páginas de la saga.

La cita es el jueves 15 de octubre, a las 16:30, en la sala 103.

Jaime Alfonso Sandoval nació en San Luis Potosí, México. Estudió en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM y en la escuela de escritores de la SOGEM. Su labor profesional lleva casi veinte años y abarca desde periodismo al guión de televisión.

En su literatura, Jaime Alfonso dedica una atención especial a las obras destinadas para niños y jóvenes y cuenta con el Premio Barco de Vapor 2006, dos veces el Premio de literatura Gran Angular de 1997 y 2001, convocados por Ediciones SM y Conaculta; el Premio de Cuento FILIJ 1998; el Premio Nacional de literatura Infantil 2001 de ediciones Castillo-McMillan; el Premio de Cuento de Ciencia para niños del Instituto de Ciencia y Tecnología de la ciudad de México en 2009; el Premio Nacional de novela para jóvenes FeNal-Norma 2011, entre otros. Varios de sus libros están en Bibliotecas de Aula y también escribió textos para los libros de lectura de la SEP. Algunas de sus obras están traducidas al holandés y al francés.

Tu palabra vale

bib Tu palabra vale (para comprar libros)
 Libros por acciones que cambien el mundo
 05 de septiembre de 2015
 16:00 a 20:00 hrs
 Plaza la Luz

 Biblionautas te invita a comprar libros sin dinero; lo único que  necesitas es el valor de tu palabra.

¿Cómo?

Acude este sábado 5 de septiembre a la Plaza de la Luz y elige el libro  que más te guste. Tendremos libros de autores clásicos y  contemporáneos.

Revisa el costo del libro (no es dinero) que consiste en realizar una actividad encaminada a afianzar lazos afectivos y de solidaridad entre la comunidad.

Registra tu pago, realiza la actividad correspondiente y sube una foto con la evidencia a nuestras redes sociales usando las hashtags #TuPalabraVale y #Biblionautas.

¡No lo dejes pasar! ¡Te esperamos!

Apalabrarte

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Taller de literatura y arte contemporáneo para  niños

Dirigido a niños de 6 a 11 años

Fechas: 20 al 24 de julio

Horario: 10 am a 1 pm

 

Cuota de recuperación $1mil pesos

(incluye playera y material)

 

Inscripciones e informes:

contacto@biblionautas.mx

4040-7984 y 044811-255-2820

 

Reinventa Universos – NUEVA FECHA

TallerUniversos-01 Reinventa Universos
 Taller de literatura y escritura creativa  para chavos de 12 a 15 años.Dirigido a: chavos de 12 a 15 años
Fechas: 20 al 24 de julio de 2015
Horario: 5 a 7 p.m.
Cuota de recuperación: $1 mil pesos  (incluye, playera, libreta y material)

Este verano explora nuevos universos  y crea los propios.

Objetivo: abordar obras literarias y establecer vínculos afectivos con éstas a través del juego y la experimentación; así como brindar herramientas para que los participantes exploren sus inquietudes y se inicien en la creación literaria.

Inscripciones e informes:
contacto@biblionautas.mx
4040-7934 y 044811-255-2820

 

Tu palabra vale

El pasado domingo 26 de abril se llevó a cabo nuestro evento “Tu palabra vale” en la plaza de la Luz. En este, se invitaba a las personas a “comprar” libros a cambio de diferentes acciones sociales como: plantar un árbol, leer un fragmento de su libro favorito en voz alta en un espacio público, entre otras más. Estábamos emocionados por la dinámica y por saber cómo responderían los lectores.

Entre el trabajo y los preparativos diarios, sin pensarlo ya estábamos ahí, el día había llegado.

Aunque pudimos notar que algunas personas esperaban desde antes, la apertura oficial fue a partir de las 12 del mediodía. Arribaron familias, jóvenes, y diferentes personas entusiasmadas por encontrar su libro favorito. Algunos de los lectores, cuando “compraron” su libro, no pudieron esperar, y en diferentes espacios de la plaza, comenzaron a leerlo.

Los participantes se comprometieron a cumplir con sus acciones en un plazo de tres meses. Incluso, algunos pagaron su libro ese mismo día.

Muy felices, finalizamos el evento alrededor de las cinco de la tarde. Disfrutamos de un día muy ameno y lleno de convivencia, donde pudimos ver que el amor por la lectura se puede presentar de muchas formas.

Queremos agradecer profundamente a todas las personas y organizaciones que hicieron posible este evento. Además de reconocer públicamente su valiosa aportación material (los maravillosos libros), queremos dar las gracias a la librería del Fondo de Cultura Económica, en particular a Juan Carlos Ramos y a Andrea Hernández, por creer en nosotros y en la posibilidad del proyecto; a la Casa Universitaria del Libro, especialmente a José Garza, quien siempre ha confiado en Biblionautas y nos ha respaldado con entusiasmo. Agradecemos profundamente a la librería La Ventana, a través de Martha Guajardo, por su generosidad desinteresada y por darnos la enorme alegría de subirse al barco; gracias infinitas a Biblios, especialmente a Lori y Pame, por la pasión con que cada día cambian la vida de los niños a los que les llevan bibliotecas, y por darnos la extraordinaria alegría de libros entrañables; no podemos dejar de reconocer el invaluable soporte de Publicaciones de CONARTE y el entusiasmo de Juan Carlos Martínez quien confió en nosotros sin reparos. Nuestro agradecimiento a Terraza 27, en especial a Toño Ramos quien es un gran promotor del libro y la lectura y que con su aporte hizo feliz a muchos pequeños lectores que se llevaron El norteño mágico y Seres mágicos.

De la misma manera, queremos agradecer (porque no podemos comprarles una casa con alberca y canchas de tenis en Las Lomas, pero sí en nuestro corazón) a los apasionados escritores, cuya generosidad ha trascendido todas las fronteras: Gracias, Jorge Alberto Silva, Ana Romero, Zoe, Juan Carlos Quezadas, Raquel Castro, Alberto Chimal, Toño Malpica, Karen Chacek, Jaime Alfonso Sandoval, Sergio Telles. No tenemos palabras para agradecer su solidaridad, su confianza y sus ganas de aportar su enorme talento a la actividad.

Muchísimas gracias a nuestras embajadoras biblionautas en la ciudad de México, Caracol y Mónica, sin cuyo soporte nunca hubiéramos tenido tantas alegrías literarias.

Un agradecimiento muy especial a nuestros amigos de XCIEN, quienes han estado impulsando nuestras iniciativas con mucho entusiasmo, para darles mayor difusión.

No queremos olvidar a los generosos lectores y promotores que, sin esperar nada a cambio, compraron libros y los donaron para Tu palabra vale; gracias, Santiago, Jorge y los anónimos lectores que nos dejaron libros en la librería del FCE.

Por último, mil gracias a los lectores que acudieron a nuestro llamado y eligieron un libro y ahora están preparando su contribución para los demás.

Gracias a todos por sumarse a este sueño que, con pasos pequeños y acompañados, haremos realidad.


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Top ten de libros para chavitos de todas las edades

Asistentes al taller literario para niños de Biblionautas, leyendo antes de iniciar la sesión.
Asistentes al taller literario para niños de Biblionautas, leyendo antes de iniciar la sesión.

Por: Dalina Flores Hilerio

Es muy común encontrar entre las redes sociales un sinnúmero de recomendaciones de lectura para todos los gustos y edades. Recientemente encontré un post con una imagen de los diez libros imprescindibles para niños (a propósito del día del niño, claro), según la perspectiva de la página “Más libros, mejor futuro”.
“Libros clásicos para niños”, decía la imagen y, sin duda, darle una revisada a los títulos incluidos me hizo evocar muchos gratos recuerdos, aunque no todos de la infancia. Algunos de ellos los leí cuando era niña, pero no todos. Lo que sí recuerdo es que, independientemente de la edad, los disfruté mucho; aunque, la verdad, es que los leí porque ya me gustaba leer. Es decir, no llegué a ellos de forma casual, ni para iniciarme en la lectura.
Esas reflexiones y recuerdos me llevaron a cuestionar dos aspectos que siempre me han hecho ruido: por qué seguimos casados con los clásicos, y por qué, a estas alturas del hermoso universo literario nacional, insistimos en darle prioridad y publicidad a libros de otras culturas y, que en el mejor de los casos se consiguen con, más o menos, decentes traducciones.

Los libros sugeridos en esa imagen son: El principito, Las aventuras de Tom Sawyer, Momo, Robinson Crusoe, Cuentos de la selva, La isla del tesoro, Viaje al centro de la tierra, el príncipe Feliz, El viejo y el mar y Un cuento de navidad. No me dejarán mentir, quienes han leído estas maravillosas narraciones, que, en primer lugar, el nivel de competencia lecto-literaria requerido en los hipotéticos lectores es muy disímil, para abordar con placer esas lecturas, y estas competencias, de alguna manera, están más desarrolladas en adolescentes/jóvenes, con historias lectoras previas, que con las de un niño de 6 o 7 años.
Por otra parte, no quiero decir que los clásicos sean anacrónicos ni que su valor se encuentre lejos de nuestra cultura local; al contrario, ya bien lo han dicho desde Calvino y Colomer, hasta los pedagogos más tradicionales: en la literatura clásica resuenan las voces del pasado que nos han convertido en lo que somos y, dialogar con ellos, es una forma de reconocernos como especie.
De hecho, me encantan muchos libros clásicos y en mi ranking del mundo mundial, un par de los enlistados está en mi top 50 de toda la vida, como El príncipe feliz, de Wilde, y Momo, de Ende. Los otros ocho son, verdaderamente, adorables. Sin embargo, cuando abanderamos el discurso de formar lectores, estoy segura de que algunas de esas recomendaciones, en verdad, no abren la puerta para la lectura a cualquier indefenso chaval.

He visto en librerías a madres y padres, adultos en general, que se dejan llevar por estas sugerencias y, con la intención de promover la lectura en sus enanos, eligen El principito para nenes de 6 años que apenas empiezan a decodificar. Y he visto cómo algunos de estos niños se sienten atraídos, acaso, por las imágenes y luego, sin entender mucho el lirismo del texto, terminan abandonándolo en cualquier rincón.
También, a nivel cultural, no es un secreto que la legitimación del discurso literario es un proceso que tiene que ver con muchas variables cuya esencia no es siempre estética o lúdica, y que muchos textos se encuentran fuera de las listas canónicas por razones incomprensibles. Por eso, no como una manera de restarle validez a la propuesta de “Más libros, mejor futuro” y de muchas personas que, sin duda, consideran que es necesario fomentar la lectura de los ‘clásicos infantiles’, me he tomado la libertad de hacer mis recomendaciones región 4. Y no quisiera que se entendiera mi nominación en un sentido peyorativo, sino sólo como un apelativo juguetón para enmarcar mi propuesta. No es un secreto, como saben, que, por vicio o enfermedad profesional, yo prefiero sobre cualquier otro texto, los escritos literaria y originalmente en español, de ahí que mis sugerencias se orienten hacia:

Para primeros navegantes (si simplificamos la competencia lecto-literaria, traduciéndola en edades, podría ser más o menos para chavitos a partir de los 5 años)

  1. La armónica, Toño Malpica
  2. Mi abuelo es poeta, Toño Malpica
  3. La peor señora del mundo, Francisco Hinojosa
  4. Clubes rivales, Javier Malpica
  5. Mi abuelo el luchador, Antonio Ramos.
  6. La vaca que se creía mariposa, Emilio Ángel Lome
  7. El peinado de la tía Chofi, Vivian Mansour
  8. El agujero negro, Alicia Molina
  9. Los casibandidos que casi roban el sol, Triunfo Arciniegas
  10. Murmullos bajo mi cama, Jaime Alfonso Sandoval

Para aventureros (que, bajo el criterio anterior, equivaldría a chavos a partir de los 9 años)

  1. Natacha (toda la serie), Luis Maria Pescetti
  2. Margot, la pequeña pequeña historia de una casa en Alfa Centaury, Toño Malpica
  3. Las sirenas sueñan con trilobites, Martha Rivapalacio
  4. Diario de un desenterrador de dinosaurios, Juan Carlos Quezadas
  5. La risa de los cocodrilos, María Baranda
  6. Cosas que los adultos no pueden entender, Javier Malpica
  7. Los mil años de Pepe Corcueña, Toño Malpica
  8. Agencia de detectives escolares, Jaime Alfonso Sandoval
  9. Las mejores alas, Toño Malpica
  10. El libro salvaje, Juan Villoro

Para capitanes en formación (de 12 años, con historias lectoras, para arriba)

  1. El club de la salamandra, Jaime Alfonso Sandoval
  2. Informe preliminar sobre la existencia de los fantasmas, Toño Malpica
  3. Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, Luis Sepúlveda
  4. Ojos llenos de sombra, Raquel Castro
  5. La panza del Tepozteco, José Agustín
  6. Desde los ojos de un fantasma, Juan Carlos Quezadas
  7. Algunas primeras veces, Ana Romero
  8. La guarida de las lechuzas, Antonio Ramos
  9. El complejo de Faetón, Andrés Acosta
  10. Lo que tú necesitas es tener una bicicleta, Eusebio Ruvalcaba

Debo enfatizar que mis recomendaciones sólo incluyen narrativa, y son de libros en español, no traducidos, pues si incluyera traducciones no podría dejar fuera de esta lista al adoradísimo Anthony Browne, a Chris van Allsburgh, a Mem Fox, a Satoshi Kitamura, a Michael Kiney, a Neil Gaiman, David McKee, Janne Teller, etc.

Las posibilidades de la invención o los universos imaginarios de Alberto Chimal

2000

Por: Dalina Flores Hilerio

Sé que quizás resulte ocioso y anacrónico traer a cuenta la retórica clásica para escribir sobre literatura contemporánea; sin embargo, cuando empezaba a involucrarme en los estudios literarios, me parecía que comprender las partes que la constituyen es un excelente inicio para entrarle a la exégesis literaria.

De acuerdo con Aristóteles, y a muy grandes rasgos, el discurso (cualquiera) se genera a partir de tres dimensiones: la inventio, la dispositio y la elocutio que explicadas, de forma también muy esquemática, la primera tiene que ver con el contenido, los asuntos que se abordan; la segunda, con la organización de los contenidos; y la última con los giros que le dan originalidad al texto, es decir, el modo y los rasgos del registro que proyectan sus particularidades.

Sin duda, el discurso literario se ha enfocado principalmente en esta última dimensión: el estilo y, en segundo lugar, a la estructura (elocutio y dispositio). Y precisamente por eso es que, para referirme a la obra de Chimal es necesario recapitular sobre la función de la inventio, pues en la mayoría de sus ficciones -de la extensión que sean, desde un cuentuito hasta una novela como La torre y el jardín- lo que predomina es su gran capacidad de invención; es decir de generar nuevas realidades, sólidamente estructuradas, para fundamentar las historias.

La obra literaria de Alberto Chimal apuesta a la creación de algo nuevo; no al arte como mimesis (recreación –en todos los sentidos), sino a la edificación de universos ilusorios que obligan al lector a co-construirlos en su imaginación.

Con exactitud casi mágica, su narrativa hace existir lo que no existe. Está configurada de tal manera que su virtualidad se posa en lo cotidiano para sacudirlo y extraer todo lo posible (entendido como todo lo susceptible de ser) condensado en el ingenio de los lectores; es decir: Chimal revela y presenta la naturaleza humana desde mundos paralelos construidos en una ficción heterodoxa llena de posibilidades.

El lenguaje del autor mexiquense tiene la capacidad de crear realidades complejísimas cuyos límites son casi incalculables. Desde las palabras, sus universos se expanden y recrean nuevos conceptos y realidades. Su literatura, entonces, prioriza la dimensión inventiva de la composición por lo que la posibilidad de sus universos se convierte en un componente fundamental de su propuesta estética.

En una parte de la novela La torre y el jardín, queda muy clara una línea de su propia poética cuando uno de los peculiares narradores afirma: “[Molinar] hace años leyó en algún sitio […] que el universo era la mente misma de Dios: que nada (ni los planetas, ni los seres humanos) era más que un pensamiento en el interior de ese cerebro enorme.” (321), y de esta misma manera, el autor, a través de su obra, nos tiende un puente para habitar sus universos.

En este sentido, el autor, como demiurgo, funda un universo que existe en la plataforma de nuestra mente. Imaginar los universos de Chimal nos otorga la posibilidad de experimentar mundos en apariencia inexpugnables pero que cobran vida directamente en la del lector.

De ahí que su literatura, distinguida por su originalidad, sea como un viaje al vacío. Un vacío que se va llenando con significantes que adquieren materialidad a medida en que se nombran y se construyen.

Es verdad, por otra parte, que este tipo de literatura, llamada por el mismo Chimal como de imaginación, es difícil de abordar y requiere de una colaboración muy sólida y estrecha por parte del lector; por eso, un libro ideal para adentrarse en sus universos es su antología personal Manda fuego, donde podemos leer textos representativos de su propuesta estética, así como Gente del mundo o El viajero del tiempo, para después lanzarnos al vacío que ha de llenar nuestra imaginación, a partir de nuestro viaje por La torre y el jardín, novela indispensable, que lanza un reto directo a los límites de nuestros propios universos.

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Notas relacionadas:
I Concurso de Minificciones Universos diminutos
Taller de iniciación a la minificción, impartido por Alberto Chimal

 

Diez libros que la humanidad (atareada y emprendedora) debería leer

Young Silk Worker Reading on a Break

Por: Dalina Flores Hilerio

Hoy, por ser día del trabajo, haremos recomendaciones de lectura para las mujeres y hombres trabajadores (según la gramática de Seco, esta última oración tiene un error desde el punto de vista psicológico, pues el lector podría suponer que me refiero a todas las mujeres del mundo, y sólo a los hombres trabajadores. O que los trabajadores son los hombres y las mujeres no. Pero la gramática tradicional asegura que el adjetivo en ‘masculino’ incluye a los dos sustantivos previos, a pesar de que el primero sea femenino. Pero, por lo pronto, no nos interesa hablar de gramática).

Muchas veces, al estar tan inmersos en la cotidianeidad del trabajo, los hijos, la vida que se va sin pena ni gloria, no nos damos un espacio (entendido como lugar o tiempo) para leer. Y menos cuando nos encontramos con libros que, al margen de lo maravillosos que puedan ser, a veces son tan extensos, que iniciar la lectura parecería una empresa pantagruélica (así de grande… o gargantúica –es curioso que se haya acuñado este término, que alude al hijo y no al padre, para referirse al gigantismo). O también ocurre, nos ha pasado con un par de libros, que se empieza a leer pero, por azares del destino, se  suspende la lectura y, cuando se retoma, ya no se le encuentra sentido y hay que empezar otra vez… y así hasta el infinito.

Tomando en cuenta, entonces, el ritmo tan apremiante del trabajo diario, lo más indicado para la gente que se mueve en el mundo real es tener siempre a la mano poesía, compendios de microrrelatos o cuentos y novelas cortas. Por lo pronto, no abordaremos la poesía… ya tendremos la oportunidad en otra fecha, quizás el 5 de junio que sería el cumple de uno de los más grandes poetas en lengua española: García Lorca.

De narrativa, por lo tanto, haremos unas sugerencias que, para no cambiar la jugada, están enmarcadas en la literatura mexicana casi contemporánea. Esta lista incluye autores casi contemporáneos (algunos de ellos comparten con nosotros la misma luna y han respirado el mismo aire contaminado que inflama nuestros pulmones y deseos; o sea: están tan vivos como nosotros).

            La corta lista inicia con novelas cortas:

  1. Las batallas en el desierto, José Emilio Pacheco
  2. Los elementos del jazz, Antonio Malpica
  3. Ciudades desiertas, José Agustín
  4. El camino de Santiago, Patricia Laurent-Kullick

Estas novelas se caracterizan por ser muy breves y muy intensas, con estrategias narrativas particulares que muestran un abanico muy amplio de registros y que, de alguna manera, ya sea por el lenguaje, la estructura o el contenido, le presentan un reto al lector haciéndolo partícipe la trama. Es decir, lo invitan amablemente a ser parte del universo ficcional, sin pretensiones o impostaciones lingüísticas o estructurales.

Los cuentos que complementan la lista son de algunos de nuestros autores favoritos, (aunque no están todos) y los hemos seleccionado porque sus propuestas son lúcidas y juguetonas, en el sentido de que, al terminar su lectura, nos quedamos siempre con una gran lista de interrogantes que nos llevan a reflexionar sobre diversos temas y, además,  no deja de sorprendernos su maestría para contar:

  1. Cuentos completos, Amparo Dávila (el F.C.E. acaba de hacer una compilación muy completa)
  2. Manda Fuego, Alberto Chimal
  3. Compraré un rifle, Guillermo Fadanelli
  4. El orgasmógrafo, Enrique Serna
  5. La risa en el abismo, Óscar de la Borbolla
  6. Maridos, Ángeles Mastretta

Habremos de aclarar que el sitio otorgado en la lista no tiene que ver nada con su calidad o nuestra predilección. Realmente es un problema que tengamos que pensar y describir el mundo en forma línea, porque eso implica dar un orden ascendente o descendente para todos. Pero en el universo de nuestros afectos, todos ocupan el mismo lugar.

El asombro de la imaginación

Por: Dalina Flores Hilerio


Terminé de leer Manda fuego hace unas semanas. Y aún no me he repuesto de la experiencia. He de confesar que el mayor contacto que tenía con la literatura de Alberto Chimal era a través de sus tuits y sus entradas en Las historias, cuya ficción me parece tan compleja y vertiginosa que a veces no puedo alcanzarlas, pues no soy una ciberlectora avezada. Sus pequeños textos siempre me han parecido de una intensidad tan desbordada que a veces siento que se me escapan.

Forros Summa de Días (todos)Creo que si un adjetivo pudiera definir no sólo los textos sino la personalidad de Chimal, tendría que serbrillante. He estado en un par de sus conferencias y me parece contundente y genial la conceptualización que tiene de la creación, en particular, de la literatura.

Sus ideas sobre la literatura fantástica, que él prefiere llamar de imaginación, me parecen no sólo inteligentes, sino de una pertinencia inevitable en un mundo donde la información vuela y se transforma casi de manera inmediata. Lo que hemos considerado como fantástico, a lo largo de una corta pero arraigada tradición literaria, está suspendido entre la racionalidad con que se puede explicar o no un suceso; sin embargo, si trascendemos el asunto de la lógica, lo que queda detrás de lo fantástico es el asombro, más allá de las exégesis y su solvencia racional.

Por eso estoy ahora convencida de que, como lo ha señalado Chimal, lo fantástico, más que ser un género literario, es “un recurso narrativo, una serie de temas y argumentos y una actitud ante la representación de la  realidad”. Esta definición, aparentemente sencilla, y muy clara, es una especie de metateoría que ilustra los recursos narrativos del mismo autor, cuyo fin último siempre es la sorpresa bordada en los ojos y los corazones de quien lee.

El contenido literario en esta extraordinaria antología, como dice Edgar Omar Avilés, el prologuista de Manda fuego, no sólo se percibe a través de la manifestación particular del lenguaje, sino de los propios recursos de la ficcionalización. Hemos escuchado un millón de veces que ‘en literatura, no hay nada nuevo bajo el sol’; ‘lo importante es cómo se cuenta lo que se cuenta’. Una muy querida maestra, en clase de Literatura medieval, nos decía que todas las historias de amor eran como Romeo y Julieta, que realmente lo que le aporta el contenido literario a un texto es la forma en que se cuenta. Sin embargo, en la propuesta fantástica o de imaginación, de los cuentos que forman parte de esta antología (donde podemos degustar ejemplos lúcidos y selectos de la narrativa de Chimal), la apuesta estética no sólo está en el entramado de elecciones lingüísticas y estructurales, sino en la fabulación de la diégesis. En Manda fuego encontramos historias delirantes que exigen del lector no sólo la aportación de su universo literario y su contexto sociocultural individual, sino su propia capacidad de sorprenderse; de echar a volar la imaginación.

Así, en el pacto ficcional que los textos establecen con los lectores, todos nos sentimos poseídos por un efecto contundente de extrañamiento, concepto al que se referían los formalistas rusos para explicar cómo lo literario nos impacta, nos mueve de cualquier estado de confort y, en ese proceso, quedamos devastados y sorprendidos. En todos los sentidos. Nunca volvemos a ser lo que fuimos después de arrojarnos a los agudos y breves universos de Manda fuego.

Esa desviación del curso cotidiano del mundo ordinario del lector, nos confronta no sólo desde la propuesta narrativa (entendida como el hecho de contar, referir los hechos de una manera particular, elocuente, estratégica, etc.), sino a través de la invención: el espacio fantástico que rememora a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, en Las ciudades latinas, o las situaciones cotidianas en que se desvía un elemento pequeñísimo,  pueden dimensionarse hasta llegar a proporciones inimaginables, donde se desdoblan los sentidos.

A pesar de la diversidad que se paladea a través de la selección de sus relatos, hay una constante en todas las historias de Manda fuego: la lucha de poderes que se transluce en cada una de las formas de representar la realidad. A través de situaciones aparentemente absurdas, se develan interacciones que pueblan nuestro andar cotidiano en el que la naturaleza indómita del lector, y la de los personajes, se libera.

Por otra parte, la narrativa de Chimal, poco a poco, se torna intimista, a través de un proceso de ‘desvestimiento’. Los lectores vamos dejando en el camino capas de piel a medida en que nos adentramos en sus universos, de tal manera que la imaginación, llevada al extremo de lo imposible, es  totalmente verosímil por la naturalidad y dinamismo de la ficción que, en la última parte, totalmente autobiográfica, golpea con su honestidad.

No puedo dejar de pensar y evocar sus historias, de las que podríamos derivar disertaciones interminables, por eso creo que lo más justo es liberar la imaginación a través de su lectura.

Sobre heroísmo en la literatura contemporánea

Por: Dalina Flores Hilerio

imageLa literatura nos ha llenado de héroes al recuperar su esencia de los mitos. Sin embargo, a lo largo de la historiografía literaria nos encontramos con que el perfil del personaje heroico se ha ido matizando de acuerdo con los valores que enmarcan una cultura. De Héctor y su entrega total por la familia y la patria, ya no queda nada. Nuestros héroes literarios, como bien lo mostró el romanticismo, también han estado plagados de comportamientos ‘erráticos’ que los ubican en el extremo opuesto. Sin embargo, esas caracterizaciones manidas y maniqueas ya no son frecuentes en la literatura contemporánea, donde los héroes son mucho más complejos, y llenos de matices que, alegremente, los hacen más humanos.

La saga de El libro de los héroes, de Antonio Malpica, es una propuesta literaria que parte, precisamente, de la complejidad de sus personajes y de una serie de recursos que logran establecer con el lector, desde el primer momento, un pacto ficcional muy sólido, a través de la creación de emociones intensas, vívidas. Su narrativa nos involucra directamente en la ficción, al hacernos partícipes de los conflictos donde se juegan la vida personajes tan verídicos (pero no al estilo realista) que es posible sentirlos respirar a nuestro lado. El autor logra este efecto a través de un complejo entramado de recursos donde sobresalen la ambientación (a partir de la construcción de un contexto muy cercano al lector) y la complejidad en la configuración de los caracteres.

La narrativa de Antonio Malpica, como hemos dicho en otras ocasiones, es  ‘cinematográfica’, por su capacidad de reflejar, desde un proceso tridimensional, ágil y plástico, las secuencias que plantea la trama. Estos conflictos, además, tienen la peculiaridad de abordar temas y personajes sobrenaturales, sin dejar de ser muy cercanos al lector. El universo de héroes y demonios que pueblan sus historias, más allá de cumplir con su rol narrativo, fungen como simbolizaciones de la compleja condición humana, por lo que su lectura resulta muy seductora.

Desde el género negro, donde se combinan elementos policiacos y sobrenaturales, el autor expone una intriga universal: la eterna confrontación entre el bien y el mal, pero no desde una postura moralista ni evangelizadora. El lector, por ello, se enfrenta a la posibilidad de vivir un proceso de crecimiento particular, regido por la toma de decisiones en las que acompaña a los protagonistas.

El heroísmo de sus personajes está construido como una alegoría del valor, y de los intrincados hilos que se entretejen en las relaciones humanas. Sin embargo, Malpica no propone, desde su narrativa, modelos conductuales que resulten paradigmáticos, sino condiciones complejas y naturales emparentadas con la cotidianeidad de los propios lectores. Las fronteras entre lo tradicionalmente considerado como correcto y lo incorrecto se desdibujan para darle forma y proyección a la psicología de sus personajes.

En la saga que nos ocupa, el autor ha apostado por un terror que no escatima en recursos de la novela negra para generar un miedo que llega a lo sobrenatural de tan humano y próximo. Malpica conduce al lector a un universo que va más allá de lo paranormal y que, paradójicamente, lo hace reflexionar sobre la complejidad de nuestra propia naturaleza. Si bien es cierto que el entramado de la historia presenta una serie de elementos que podrían inscribirse en la tendencia comercial de la literatura juvenil contemporánea, es justo decir que el tratamiento de sus recursos y el ritmo narrativo le confieren una fuerza estilística enriquecida por su evocativa intertextualidad, pero sobre todo, en El libro de los héroes conocemos, y hacemos nuestros, con profunda emoción, a personajes que son verdaderamente entrañables: vivimos con ellos.

Malpica posee el don de la narración. Sus historias se cuelan por la conciencia del lector y lo marcan. Afortunadamente (o no tanto, porque habremos de esperar un par de años más para que la cuarta entrega vea la luz), el universo de El libro de los héroes es amplio y profundo. La historia comienza cuando, en medio de un aterrorizador caso policiaco, Sergio Mendhoza es presentado a través de la relación que establece con un misterioso personaje por internet. De ahí en adelante, su vida se va complicando cada vez más, pero precisamente por los secretos que están en su pasado. Por eso es imposible abandonar la ficción, porque la vida de Sergio, como la nuestra, está llena de disonancias y alternativas que tenemos que enfrentar.

A pesar de que no soy una lectora que guste particularmente del género negro, desde que cogí el libro, no pude soltarlo. De inmediato me sentí identificada con los personajes principales: desde Sergio Mendhoza, el teniente Guillén, Brianda y Jop (los amigos más cercanos del protagonista), hasta Nicte, uno de los personajes más ambiguos e inquietantes que he encontrado en la literatura y que, sin duda, es un asunto digno de analizarse con mayor profundidad. Los protagonistas jóvenes son adorables en todos los sentidos porque son totalmente humanos: Brianda, tan enamorada que llega a parecer molesta, pero sumamente solidaria y amorosa; Jop, el chico creativo y carismático que tiene toda la solvencia económica del mundo, pero quizás no la moral; Sergio, el adolescente solitario, inteligente, sensible que todos quisiéramos como mejor amigo, y que es depositario de una cautivadora tradición cuya naturaleza lo obliga a tomar decisiones que no quiere.

En un escenario tan terrorífico como puede ser la ciudad de México contemporánea, los personajes luchan contra elementos malignos que, curiosamente, no sólo se encuentran en los seres sobrenaturales contra los que se enfrentan, y que son de una ambigüedad escalofriante. El bien y el mal se debaten aun dentro de cada uno de los personajes y, en mayor o menor medida, son conscientes de ello. En esta primera entrega, Sergio tiene que ayudar al teniente Guillén a resolver acertijos para frenar la ola de asesinatos de adolescentes que atormenta a la ciudad, pero también reconocerá aspectos de su personalidad que ni siquiera había notado.

La música, sin duda, es un elemento que acompaña a la narración de una manera específica, no sólo como soundtrack de la historia; su inclusión se va refinando hasta ser un punto nodal del segundo libro: Nocturno Belfegor. En esta parte de la serie, a pesar de lo que dicta la lógica dominante, el teniente Guillén tendrá que involucrar a Sergio en la pesquisa para detener una serie de cruentos asesinatos cometidos, de formas inexplicables, contra pianistas. El secreto para encontrar al culpable, como lo ha dicho Farkas, ese controvertible personaje que nos causa intriga desde el primer libro, está en la ejecución de un Nocturno atribuido a Listz. La presencia de los demonios se hace tan evidente y perniciosa, que la historia habrá de desenlazarse en Hungría.

En esta segunda entrega, Sergio se debe enfrentar a gran parte de los pobladores de la Suma demoniaca que, reconociendo su poder, intentan seducirlo hacia sus huestes. Oodak, Belfegor y sus secuaces lo persiguen para destruirlo y, ante el rechazo, no le darán tregua un solo momento. De la misma manera, el autor narra de forma vertiginosa los conflictos de Sergio en la tercera parte: El llamado de la estirpe, donde la naturaleza de muchos personajes se empieza a revelar y Sergio será presa de terribles situaciones que, más allá de lo demoniaco, metaforizan el comportamiento humano.

La tercera novela de la saga presenta situaciones muy violentas para el mundo adolescente pero que, a diferencia de las sagas de moda que construyen su ficción en mundos postapocalípticos y proyectan una realidad lejana a la actual, astutamente, Malpica lleva a sus personajes a vivir la más terrible mezquindad y miseria humana en contextos sumamente cercanos. El protagonista será atrapado en un juego de sobrevivencia donde las pruebas y las reglas no parten de un universo ucrónico, ficticio o ajeno al mundo real; al contrario: las referencias nos llevan a ubicar la perversidad en situaciones cotidianas donde se amplía la visión sobre la naturaleza humana; por lo que la experiencia literaria se dimensiona hacia cada uno de nuestros contextos particulares.

De acuerdo con los presupuestos de la Estética de la recepción, es evidente que la obra de Antonio Malpica ofrece una cantidad importante de recursos literarios que hacen de su lectura un verdadero placer, además de presentar retos directos e indirectos al lector; pero sobre todo, provoca que el texto ficcional se integre a nuestra vida diaria y asumamos los conflictos como propios. Según Iser, para que un texto se convierta en objeto estético necesita la aportación del lector para producir sentido, para existir; el número creciente de lectores comprometidos de la saga de El libro de los héroes es una prueba irrefutable de ello.