A lo largo de nuestra experiencia en el campo de la didáctica de la lengua y la literatura, hemos encontrado que la mayor parte de los alumnos de nivel básico, medio y superior, no exploran al máximo las capacidades del lenguaje y eso se debe, quizás, a su escasa relación con la lectura literaria, ya que en muchos países, el nuestro entre ellos, la mayoría de los sistemas educativos tradicionales parecen estar diseñados para que los niños y jóvenes detesten la lectura al considerarla una actividad académica coercitiva, aburrida y poco aplicable a su realidad cotidiana. Esto ha originado que los lectores en potencia busquen diversión, conocimiento y regocijo estético en otras actividades no literarias y, por ende, no aprovechen los beneficios que ésta les ofrece.

Desde hace muchos años, en nuestro país se ha venido gestando una confusión entre los conceptos de alfabetización y de creación de lectores. Se ha supuesto que con el simple hecho de informar y transmitir la técnica que nos permite decodificar y transformar los signos lingüísticos escritos a un plano sonoro que representa imágenes, un individuo estará listo para ser un lector. De esta manera, la enseñanza de la lectura se reduce a la simple alfabetización, es decir, a la adquisición de la habilidad para reconocer las palabras; sin embargo, es menester que su enseñanza comprenda el desarrollo de la afición a leer.

A pesar de los esfuerzos que realizan algunos organismos educativos y culturales para la formación de lectores a través de programas de diversa índole, hemos visto que el acercamiento placentero a la actividad lectora aún es una práctica propia de grupos minoritarios, en gran medida, también, porque la realidad que hoy nos circunda ofrece otro tipo de actividades atractivas para los jóvenes y niños. Por ello, es fundamental que nuestras estrategias involucren elementos lúdicos que las conviertan en actividades formativas y gozosas. Es éste el principal fundamento para desarrollar nuestras juego-estrategias: serie de actividades lúdicas que parten del texto literario, para que el acercamiento de los niños y jóvenes a la lectura sea realmente placentero.

Las juego-estrategias están diseñadas a partir de textos literarios, en las que el juego, como elemento simbólico, permite potenciar las posibilidades de expresión que le otorga la literatura (manifestación suprema de los juegos del lenguaje) a los niños; por lo tanto son un acercamiento no académico a la Literatura, con el que se pretende “romper el hielo” para convertir el mundo de las letras en una realidad cotidiana que fomente el uso de la palabra y la imaginación.

Deja un comentario